La lokura de las estampas

Darkzulangel 7/08/2026






 Cómo comenzamos…

Bueno, esta entrada es para compartir la aventura, los logros, la satisfacción de completar cosas… ¡y el drama existencial de “¿lo compro o no lo compro?!” (tal vez más adelante se me ocurra el título; ya lo verán o.Ó!).

Ok, ¿por qué? ¿Por qué ahorita? ¿Por qué el álbum del mundial? Pues porque me está entrando el gusanillo otra vez de querer comprarme un álbum. Y en esta ocasión sería el del mundial… no por amor al futbol, no… sino por el gusto a los álbumes.

Tendría como 9 años. Estábamos en esa difícil edad de la primaria: la guerra contra la tarea, los adultos con su obsesión de que sus vástagos estudiaran, comieran, durmieran y crecieran, y una con la pura urgencia de… ¡vivir! Un compañero, que a la fecha ni recuerdo… (seguro está en la foto de la graduación; pega un post it pa’ buscar esa foto XD), sacó durante el receso —en el patio enorme que era pa’ correr y divertirse— un librito. Yo estaba por ir a hacer eso de la jugación, pero me llamó la atención porque (#fijadadicimadesdeelnacimiento) la portada era de una de mis series de anime favoritas: Dragon Ball.

Siendo como era (o sea: cero pena y mucha curiosidad), me acerqué invadiendo su espacio personal y dije:

—¡¿QUÉ ES ESO?!

A lo que el niño, con evidente susto en la cara porque apareció y se le acercó una niña loca, atinó a decir:

—Es un álbum de estampas.

No recuerdo si pedí permiso para hojearlo o verlo (probablemente no, seamos honestas). El chiste es que lo tenía en las manos y, al verlo, entendí que el propósito primordial era “juntar” estampas —imágenes del anime— para ir rellenando el librito. Y yo, obviamente, entré en modo interrogatorio:

—¡¿Dónde lo venden?! ¡¿Cuándo salió?! ¡¿Cuántas son?! ¡¿Cuánto cuesta?!

Y un sinfín de dudas que empezaron a salir como verborrea… Seguramente el niño respondió algunas; ya saben, compartir la información (qué buenos tiempos aquellos).

Al salir de la escuela, ese mismo día, una procedió a arrastrar a sus hermanos a la papelería más cercana. Y como #los hermanosvanalamismaescuela, nos compramos un álbum cada uno y algunos sobres de estampas.

Todo iba genial. El dinero de “dulces” lo gastaba yo en estampas (con tal de llenarlo primero, obvio). Pasaron como 2 semanas… o puede que hasta 2 meses… cuando mis hermanos abortaron la misión.

Porque #necedad: ¡yo termino mi álbum! Jojojo. Peeero, pero, pero… llegó el inevitable momento en que las estampas que salen son más repetidas que nuevas. Con mi sobrante empecé a rellenar los de mis hermanos, pero una tuvo que empezar a pensar en nuevas formas de conseguir la maldita estampa que faltaba.

No salía rentable: si de una compra de 10 (cada uno traía 5 estampas) salían 2 estampas nuevas… (economía más que nada y maña más que todo). Me di a la tarea de rastrear quiénes, de la primaria entera, estaban llenando el álbum; encontré algunos conocedores que veían anime.

Comencé a convencer a algunos niños de intercambiar estampas (mercado negro de estampitas). Fue así que logré completar ese primer álbum. Solo que seguro la industria se dio cuenta de que allí taba el varo y salieron más álbumes: Dragon Ball, ahora Z y GT, y apareció el de Sailor Moon. Y seamos sinceras: esta afición es costosa si una se pone a ver el cálculo real de cuánto inviertes para completarlo… sobre todo si no hay más conocidos que lo coleccionen para poder realizar un intercambio de las repetidas.

Y ahora entramos a LA disyuntiva: comprar o no comprar… he allí el dilema… ¿se hace o no se hace? ¿Me aviento o me espero? ¿Mi cartera llora o solo gimotea?

Empezaban a oler a temporada mundialista, así que un compañero del trabajo dijo: “Oye, ya salió el álbum del mundial”. Y yo, por costumbre, al escuchar “álbum” puse atención y… ¡ZAS!

El álbum del mundial, que no tiene mucho que salió, está (según sondeo general en internet):

  • Álbum de pasta blanda: $99 MXN. (el que es pa’ mortales como yo XD)
  • Álbum de pasta dura: $349 MXN. (esta versión es muy chida; parece librito, como pa’ que sea colección, está chido)
  • Caja con 100 sobres: $2,500 MXN. (esta opción es buena si tienes conocidos que vayan a coleccionar el álbum, pues nos facilita mucho el intercambio)
  • Sobre individual: aprox. $25 MXN (el precio no está caro, en realidad)

Luego de saber estos datos, me di a la tarea de hacer la investigación: ¿quién en el trabajo tal vez podría coleccionarlo? Porque al no tener contactos o tiempo (ya saben, la vida laboral) es difícil… o mejor dicho, se complica la “completada”. ¡Y dejar un álbum incompleto, NUNCA! (Lo consultaré aún con la cartera, porque al finalizar el mundial puede que sea más fácil adquirirlo, pero completarlo será la faena.)

Como comentario final: con el tiempo entendí que nunca se trató de llenar un álbum. Se trató de tener paciencia (de esa que ya no existe), buscar alternativas, aprender a negociar (herramienta que a la presente me sirve), hacer amigos para intercambiar estampas y disfrutar el camino hasta completar la última página.

Quizá por eso los álbumes siguen llamándome la atención: porque me recuerdan que las mejores satisfacciones rara vez llegan de golpe; se construyen sobre a sobre, intercambio tras intercambio y, sobre todo, con la ilusión intacta.

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